This article has been translated by Ana María González, retired professor of Spanish and French at Texas Lutheran University. Read the story in English here.

Para Madison Calvillo, pasar el octavo grado durante una pandemia le mostró lo importante que es la escuela para su futuro.

La ahora ex-alumna de la Escuela Secundaria Matthey no pensó que iba a aprobar el octavo grado. Como muchos estudiantes, luchó inmensamente con la instrucción virtual, y se distraía fácilmente mientras pasaba horas en una computadora con poca interacción humana. Madison y otros estudiantes en el lado sur de San Antonio no tuvieron más remedio que aprender de forma remota durante las primeras nueve semanas de clases, una decisión que tomaron varios distritos escolares para mitigar la propagación del COVID-19.

El próximo otoño Madison continuará sus estudios en la Preparatoria Southside, después de obtener tan buenas calificaciones en la prueba estandarizada de matemáticas de octavo grado que su maestro, Israel Del Valle, le dio un premio en efectivo de $25.

No hay duda de que los estudiantes perdieron terreno académico en los últimos 14 meses, desde que los planteles de Texas cerraron después de las vacaciones de primavera el año pasado y cambiaron a la instrucción remota, dijo Del Valle.

“Todos pasaron por el mismo año y medio sin lograr esa interacción personal con los maestros”, indicó. Teniendo en cuenta las circunstancias, “los que realmente participaron en la [instrucción] de este año… aunque estuvieran aquí todos los días y no faltaran ninguno, no fue lo mismo”.

Si bien el director Miguel Martell es optimista sobre el progreso de los estudiantes durante la pandemia, explicó que la pérdida de aprendizaje es un problema real que afectará a los estudiantes y maestros durante los próximos años.

“Tenemos mucho trabajo por delante”, agregó Martell.

Del Valle les ofreció a sus estudiantes de matemáticas de octavo grado $1,000 si obtenían un puntaje perfecto en la prueba estandarizada de matemáticas, que forma parte de las Evaluaciones de Preparación Académica del Estado de Texas (STAAR, por sus siglas en inglés). Aunque nadie obtuvo una calificación perfecta en el examen, tres estudiantes fallaron solo unas cuantas preguntas, obteniendo el equivalente a una A, y 26, incluida Madison, obtuvieron una C o B. Del Valle entregó un total de $1,275 a los 29 estudiantes que aprobaron el examen.

(De izquierda a derecha) Sophia Sanchez, Emily Martin, Leeana Sanchez y Madison Calvillo hablan sobre cómo su maestro de matemáticas, Israel Del Valle, les ayudó a tener éxito en el examen STAAR de matemáticas. Los cuatro se encuentran entre los 29 estudiantes que recibieron recompensas de Del Valle por sus altas calificaciones. Credit: Nick Wagner / San Antonio Report

Madison dijo que estaba sorprendida de haber salido tan bien en el examen porque se sentía “estancada” aprendiendo de forma remota, pero Del Valle y su colega maestra, Amanda Wilson, le ayudaron a recuperar el tiempo perdido cuando regresó al salón de clases en octubre. Ahora se siente preparada para el noveno grado.

“No voy a desperdiciar el tiempo el año que viene”, afirmó. “Quiero ir a la universidad y estudiar para ser pediatra.”

Los 29 que recibieron una calificación aprobatoria en el examen STAAR de matemáticas representaron aproximadamente el 27% de los 107 estudiantes de octavo grado de la Escuela Secundaria Matthey que lo tomaron. En 2019, la última vez que se administró el STAAR, el 60% aprobó el examen de matemáticas, según datos de la Agencia de Educación de Texas (TEA). Martell dijo que no se han calificado todos los exámenes, por lo que esos números podrían cambiar.

Aproximadamente el 91% de los estudiantes de octavo grado tomaron el STAAR, y algunos estudiantes llegaron más tarde al plantel para tomar el examen. La meta era alcanzar el 95% de participación de los estudiantes para que la escuela pudiera recolectar datos sobre las mayores necesidades de los estudiantes en los próximos años.

“Hay una pérdida de aprendizaje significativa, pero es generalizada”, señaló Martell. “No afecta solamente a un determinado grupo de estudiantes.”

Cerca del 86% de los estudiantes de Matthey se consideran económicamente desfavorecidos, en comparación con el 60% de todos los estudiantes de Texas, según la TEA. Más del 24% de los estudiantes de Matthey están aprendiendo el idioma inglés y alrededor del 14% recibe servicios de educación especial. En todo el estado, aproximadamente el 20% de los estudiantes están aprendiendo inglés y el 10.5% recibe servicios de educación especial.

Del Valle, Maestro del Año 2021 de Southside ISD, enseña a muchos estudiantes que están aprendiendo inglés y a los de educación especial. Dijo que su progreso después de regresar a la escuela en persona fue un testimonio del plan de estudios, el uso de datos y la interacción con los estudiantes que los mantuvo comprometidos. Tanto él como Wilson a menudo bromeaban entre ellos en el aula, usando acentos y accesorios para que los estudiantes prestaran atención.

“Esa cantidad de crecimiento en ese corto período de tiempo fue realmente fenomenal”, recalcó Del Valle. “Ya es bastante difícil hacer eso en un año normal dadas las características demográficas de los estudiantes que tenemos. Lograr que llegaran a ese nivel, me sorprendió un poco.”

Las pequeñas clases presenciales, el mayor énfasis en la tutoría y las dos semanas adicionales que las escuelas tuvieron antes del STAAR este año ayudaron a cerrar las brechas de aprendizaje creadas por meses de instrucción virtual, aclaró Del Valle. Él cree que más estudiantes habrían tenido un mejor desempeño en el examen estandarizado si hubieran venido a la escuela en persona, pero la escuela solo mantuvo aproximadamente el 60% de los estudiantes con aprendizaje en persona esta primavera.

Además, Del Valle indicó que el hecho de fragmentar las lecciones para poder enseñar conceptos por partes cada semana y evaluar a los estudiantes todos los viernes para medir su progreso les permitió a los estudiantes comprender el material y asimilarlo antes de tomar el STAAR. Los puntajes de las pruebas semanales le indicaban lo que tenía que enseñar y le ayudaban a determinar si tenía que enviar a un estudiante a tutoría.

Después del STAAR, algunos estudiantes se acercaron a Del Valle y le dijeron que pensaban que habían fallado algunas preguntas del examen. Martell dijo que la “belleza de la enseñanza” es cuando los estudiantes reconocen sus propias áreas problemáticas porque eso significa que están pensando en un nivel superior. El hecho de que Del Valle llevara a los estudiantes a ese punto este año escolar mostró su destreza como educador, a pesar de que tuvo que cubrir la clase de otro maestro durante casi dos semanas y que tuvo que estar en cuarentena dos veces después de haber estado posiblemente expuesto al COVID-19.

“No creo que haya un educador en Texas que pueda decir: ‘Oh, este fue un año fácil’,” dijo Martell. “Todos luchamos al pasar de la enseñanza en persona a lo virtual y luego a lo híbrido, al traer de regreso a los muchachos en oleadas, incorporando primero a nuestros estudiantes de mayor riesgo académico y priorizando sus necesidades.”

Sophie Sánchez, que estaba en la clase de Del Valle, notó cómo su maestro se detenía y ayudaba a los estudiantes que tenían dificultades. Agregó que le gustaba que Del Valle invirtiera dinero en ellos y premiara a las clases que obtuvieron mejores resultados en las pruebas semanales con fiestas, dándoles un sentido de logro después de todo su arduo trabajo. Sophie fue una de tres estudiantes que obtuvieron A en el examen STAAR de matemáticas y ganó $100.

“Fue como tener otro amigo”, añadió.

Del Valle expresó que era difícil escuchar por lo que estaban pasando los estudiantes en casa el pasado año escolar. Venían a la escuela cuando sus papás estaban en el hospital, después de la muerte de sus abuelos e incluso cuando sus hermanos eran despedidos del trabajo. De alguna manera, aún lograron aprender.

“El hecho de que todos no se dieron por vencidos simplemente es un testimonio para nuestros estudiantes”, comentó. “Quiero presionar a nuestros jóvenes, pero al saber lo que estaba pasando en casa, había mucho amor en lo que estábamos enseñando, tomando en cuenta que determinado día podía no ser uno bueno para ellos.”

Brooke Crum

Brooke Crum is the San Antonio Report's education reporter.