This article has been translated by Ana María González, retired professor of Spanish and French at Texas Lutheran University. Read the story in English here.

El Hilton Palacio del Río, un hotel junto al río muy popular entre los turistas en años normales, se vio en dificultades para llenar sus habitaciones en los días de semana durante gran parte de la pandemia. Pero en las últimas semanas algo ha cambiado.

Los viajeros por placer, encerrados durante los peores meses de la pandemia, han acudido a la ciudad para pasar las vacaciones de primavera y han llenado las habitaciones para las vacaciones de Pascua.

A su vez, los trabajadores del hotel necesarios para atender a esos huéspedes aún no han regresado.

“El momento es desafortunado para nosotros”, dijo Robert Thrailkill, quien supervisa el hotel como vicepresidente de operaciones de Zachry Hospitality. Como resultado, asegura que el hotel ha tenido que recortar algunas veces la cantidad de habitaciones disponibles, solo porque no hay suficiente personal para atenderlas todas.

“Tengo un personal muy cansado que trabaja seis, siete días a la semana y muchas horas”, agregó.

Es un dilema en el que se encuentran muchos hoteles.

La ocupación de los hoteles de la ciudad ha aumentado en las últimas semanas, superando incluso sus niveles prepandémicos, según las últimas cifras de STR, una empresa de consultoría hotelera que realiza un seguimiento de la ocupación y los ingresos hoteleros.

La compañía informó que para la semana que finalizó el 20 de marzo, la tasa diaria de ocupación hotelera de San Antonio tuvo un promedio apenas del 82%, aproximadamente – 7 puntos porcentuales más que en la semana comparable dos años antes, en 2019.

La tasa fue inferior al 29% para la misma semana de marzo de 2020, poco después del inicio de la pandemia, y la misma semana en que el gobernador Greg Abbott declaró una emergencia en todo el estado, y emitió además una orden ejecutiva para cerrar bares, restaurantes y escuelas. Las reservaciones de hotel continuaron bajando durante el resto del año, especialmente durante los meses de invierno, cuando se dispararon los casos de COVID-19.

Paul Vaughn, vicepresidente senior de Source Strategies Inc., un grupo de consultoría de la industria hotelera con sede en San Antonio, declaró que en 2020 se registró la “peor actividad hotelera” desde que la compañía comenzó a registrar las cifras de ocupación hotelera a fines de la década de 1980.

Dado el menor número de habitaciones para administrar durante meses, muchos hoteles redujeron las horas de trabajo y despidieron personal. Ahora que la demanda se dispara, las vacantes de trabajo para las amas de llaves de los hoteles y los camareros de los restaurantes no se están cubriendo.

La escasez de mano de obra se ha extendido por toda la ciudad y ha afectado no solamente a los hoteles del centro, explicó Michelle Madson, presidente y directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Alojamiento de San Antonio.

“La mayoría de las propiedades está contratando personal en este momento y hay muchas oportunidades en una variedad de trabajos de hotelería en toda la ciudad”, indicó Madson en su declaración. “Estamos entusiasmados de que, a medida que avanzamos en el verano, la oportunidad de aumentar los viajes nos ayudará a volver a contratar a muchos de nuestros ciudadanos que se vieron afectados por la pandemia.”

La respuesta a los anuncios de trabajo puede ser lenta porque los trabajadores están tomando tiempo para encontrar los mejores puestos, aseguró Keith Phillips, vicepresidente asistente y economista senior del Banco de la Reserva Federal de Dallas. Con el paquete de estímulo federal más reciente, el Plan de Rescate Estadounidense, la extensión del seguro de desempleo y el bono semanal de $300 hasta el 6 de septiembre, combinados con los recientes pagos de estímulo de $1,400, Phillips indicó que los trabajadores tienen más oportunidad de darse tiempo para encontrar trabajos con salarios más altos, con horarios más regulares o especialmente adecuados a sus habilidades.

Mientras tanto, continúa el aumento de la demanda de habitaciones de hotel.

Gran parte del repunte se puede atribuir al cambio de tono en Texas, dicen los operadores de hoteles. El gobernador Greg Abbott levantó todas las restricciones relacionadas con la pandemia el pasado 10 de marzo y el número de nuevas infecciones diarias apenas se ha estabilizado después de bajar al mismo nivel del verano pasado. La tasa de vacunación ha avanzado a un ritmo constante.

“La gente quiere salir, quiere comer y se siente más segura”, apuntó Phillips. Y después de meses de reducción de gastos de los consumidores, de contar además con mayores ahorros personales, se ha logrado que muchos estadounidenses dispongan ahora de efectivo.

“Las cuentas bancarias están bastante llenas en este momento”, afirmó.

Thrailkill y otros operadores hoteleros señalaron razones específicas para el aumento en la ocupación de hoteles: las vacaciones de primavera y el torneo de la NCAA, así como el personal médico que viaja a la ciudad para ayudar con la vacunación.

Sandra Wise, directora de propiedad de O’Casey’s Boutique Inn y Bonner Garden Bed & Breakfast, dijo que las próximas graduaciones que ya se podrán realizar en persona también han impulsado una nueva demanda de reservaciones.

Queda por ver si la oleada de viajes es temporal o está aquí para quedarse.

Si los casos [de COVID] comienzan a aumentar nuevamente, como sucedió después de las reuniones familiares durante el invierno, “la gente puede estar dudosa de viajar otra vez”, concluyó Phillips.

Waylon Cunningham

Waylon Cunningham writes about business and technology. Contact him at waylon@sareport.org.