This article has been translated by Ana María González, retired professor of Spanish and French at Texas Lutheran University. Read the story in English here.

En la tarde nublada del viernes, el muralista Rudy Herrera descendió lentamente desde su ubicación en un elevador de construcción Genie S-125 al asfalto de un estacionamiento junto al edificio Kress en el centro de la ciudad. Herrera se estaba preparando para agregar los toques finales al mayor mural que ha pintado hasta ahora, de 50 pies de ancho y casi 100 pies de alto en una pared de nueve pisos.

El mural de Herrera, ubicado en East Houston Street entre las calles Navarro y Jefferson, es parte de un creciente número de ambiciosos murales orquestados por el grupo Centro San Antonio, que está tomando su iniciativa “Art Everywhere” (“Arte en todas partes”) de manera bastante literal.

Desde el pasado mes de mayo, Centro ha encabezado una variedad de murales en el centro de la ciudad, con varios más en las etapas de planificación: una convocatoria abierta al arte para decorar el Teatro Alameda durante la construcción, y una convocatoria que se lanzará próximamente para 10 obras de arte público más a gran escala, en colaboración con el grupo de defensa de las artes CAUSA.

“Íbamos a posponer [este proyecto] hasta después de la pandemia… pero en realidad fue solo una respuesta para calmar el dolor de nuestra comunidad al brindar algo de alegría y color”, indicó Andi Rodríguez, vicepresidente de creación de lugares culturales del Centro.

Un viaje colorido

El mural de Herrera “El último desfile” ciertamente satisface el deseo de color, con todos los matices del arco iris desplegados a lo largo de sus imágenes abstractas y figurativas.

Los peatones Gerard Lodico y Kara Paige se detuvieron en el estacionamiento para contemplarlo todo. “Es una miríada de colores, en un gran lienzo. Eso en sí mismo lo hace poderoso”, comentó Lodico. “Es psicodélico.”

Poco antes, una pareja de artistas, madre e hijo, se detuvieron al otro lado de la calle Navarro para ver a Herrera agregar líneas negras para mayor claridad, cerca de la parte superior derecha de la imagen.

“Es tan colorido… Me recuerda a “Adventure Time”, señaló Diana Torres, comparando las imágenes con la serie de fantasía de Cartoon Network. Torres y su hijo Gallian interpretaron la imagen de una niña con un tercer ojo en un ciervo azul como un viaje espiritual y reconocieron el imaginario indígena. El mural se destaca por sus cualidades abstractas, dijeron, diferenciándolo de los murales que resaltan los símbolos específicos de San Antonio.

“Me gusta, especialmente para San Antonio, porque siento que nos estamos moviendo hacia ese espectro de arte que realmente no tiene un mensaje”, comentó Torres. “Realmente no te está diciendo que pienses de cierta manera… no es que me digan que piense que esto es lo que se supone que es.”

Y Gallian agregó: “Te lanzan a la escena.”

En palabras de Herrera, sus imágenes cuentan una historia personal, a la vez que se conectan con su ascendencia indígena y la naturaleza de la creación. El artista de 35 años trabajaba en un restaurante, pero hace cinco años dio un gran salto (el ciervo azul está a punto de bajar de un saliente terrestre hacia un destino incierto) para convertirse en artista, un cambio especialmente riesgoso para un joven esposo y padre. Su esposa e hijo son honrados en el mural, con sus iniciales en un círculo y el año de nacimiento de su hijo arriba.

A pesar de su miedo a las alturas, ha trabajado en el mural de 12 a 14 horas al día, siete días a la semana durante más de un mes, sujeto a las barras de metal de la pequeña percha del ascensor. Las compañeras muralistas Ana Hernández, Ashley Alvarez y Crystal Támez de San Anto Cultural Arts se han hecho cargo de él, a veces para darle un descanso y otras veces para aliviarlo del estrés de pintar ocho pisos arriba del suelo.

“Todas ellas son artistas talentosas, todas son muralistas experimentadas, tienen ellas mismas algunas paredes grandes en su haber artístico”, dijo Herrera. “Cuando estás asustado, ayuda que la gente proporcione la menor dirección posible para que pueda concentrarme en mi propio flujo interno y hacer el trabajo.”

Materializando la cultura

Las inclemencias del tiempo y los ladrillos inesperadamente absorbentes han retrasado la finalización del mural, originalmente programada para marzo, pero el proceso de instalación de murales permanentes a gran escala es un proceso largo y complicado.

Rodríguez explicó que parte de su trabajo se ha convertido en negociar con propietarios de edificios, inversionistas inmobiliarios, representantes del gobierno y agencias de la ciudad, artistas y otras partes interesadas, para cumplir la visión de la iniciativa “Art Everywhere” del Centro.

Sus esfuerzos por llenar el centro de la ciudad con murales estarán representados junto con la variedad de obras de arte público de San Antonio en un nuevo libro titulado “Arte del Pueblo: Public Art in San Antonio”, programado tentativamente para su publicación en 2022. El autor del libro, Frederick Preston, se mantuvo de pie esperando a que Herrera se tomara un descanso y bajara de su elevada posición para hacerle algunas preguntas.

“Lo que me llamó la atención sobre el mural es que incorpora y se enfoca en la cultura nativa americana relevante para el área”, aseguró Preston.

El ciervo azul es una figura de las historias de origen coahuilteca, quien se cuenta creó los hongos de peyote utilizados en las ceremonias de búsqueda espiritual tribal, indicó Herrera, y optó por pintar a una niña como líder de dicha búsqueda debido a la poderosa influencia de las mujeres en su vida y en la cultura en general.

Preston dijo que el tamaño del mural también lo fascina, con algunos otros murales de varios pisos en la ciudad. Mencionó el mural de 100 pies de largo recién instalado en una pared del primer piso de los Apartamentos Toltecas cerca del Centro Tobin para las Artes Escénicas, comparable en tamaño por su longitud, aunque no tanto por su altura.

Ese mural, titulado “Living In My Skin” por el artista y figura prominente de la comunidad Lionel Sosa, incluye 33 retratos pintados de hombres negros locales de entre 10 y 90 años junto con breves historias de sus vidas en San Antonio. El proyecto también está en línea, presentando una exploración en profundidad de la experiencia de la gente de color en San Antonio, impulsada en parte por la reacción de Sosa a la trágica muerte de George Floyd en 2020.

Rodríguez reconoció la importancia del proyecto en el momento actual y decidió que Sosa se uniera a su esposa Kathy como muralistas del Centro.

Respondiendo al estatus de San Antonio como Ciudad Militar de EE. UU., Centro invitó a Ghost, un veterano desde hace ocho años de las guerras en Iraq y Afganistán que comenzó a pintar mientras estaba cumpliendo con su deber militar, para crear un mural en la pared lateral de Back Unturned Brewery del centro.

“Nos llamamos a nosotros mismos una ciudad cultural”, dijo. “Bueno, hagámoslo real, hagámoslo materializar. Nuestro programa ‘Art Everywhere’ es la manifestación física de eso.”

Cerca de la finalización de uno de los mayores murales nuevos de la ciudad, Herrera dijo que se toma en serio su presencia como inspiración para otros “creadores” potenciales como él, que alguna vez soñaron con dejar una huella tan permanente.

“Alguien, cuando tenga mi edad, va a hacer un mural dos veces mayor y diez veces mejor. No es inalcanzable”, concluyó.

Nicholas Frank

Nicholas Frank moved from Milwaukee to San Antonio following a 2017 Artpace residency. Prior to that he taught college fine arts, curated a university contemporary art program, toured with an indie rock...